The African Queen (1951), Dir. John Huston. Algo tienen los clásicos en común: a pesar de su ingenuidad, y de las fantasías que postulan, siempre dicen la verdad.Entrañable.
http://www.youtube.com/watch?v=H3YtpZW27vE (Tráiler.)
The African Queen (1951), Dir. John Huston. Algo tienen los clásicos en común: a pesar de su ingenuidad, y de las fantasías que postulan, siempre dicen la verdad.
Los minutos negros (2006), de Martín Solares. El excelente relato de Martín Solares deviene un recuento gástrico de lo que parece ser habitual: la corrupción, en su maridaje con el gore. Contado con humor, y con ganas de expandir lo genérico, se trata tal vez de uno de los libros clave de este principio de siglo para comprender las nuevas facetas de la literatura mexicana: propuesta-rizoma que se halla en proceso de evolución y que, en este movimiento, plantea registros novedosos, los cuales rehuyen de lo habitual; vale insistir, propuesta-rizoma que se acerca a ese estadio postnacional en el que 1) todo-vale-porque-todo-es-nuestro, y 2) el centro deja de ser centro para convertirse en Cuauhtitlán.
El pisito (1959), Dir. Marco Ferreri. // La primera colaboración del tándem Ferreri-Azcona dio como resultado una de las obras maestras del neorrealismo español: El pisito, película que retrata —con fortuna—la precariedad de la vida urbana, desde una perspectiva que evade la imprecación. //Narrar los traumas habituales, mostrarlos en su desnudez... tal es el cometido del filme, o más bien, del reality que es este tour por las calles fantasmales de Madrid —una ciudad triste y cicatrizada, donde la gente la pasa muy mal. // Pero lo cierto es que El pisito no se queda en eso, y su imagen del paisaje, tanto urbano como social, evidencia otras instancias: entre las más importantes, la que aligera el peso de la vida y patentiza su levedad. //
El cochecito (1960), Dir. Marco Ferreri. ¡Qué buen cine hacían los españoles!, ¡qué potencia revelaban! Y eso que filmaban a duras penas, y en el momento en que todo —¡todo!— pasaba a revisión. Tal vez (bien lo creo), en ello tenga algo que ver la mano maestra del corrosivo Ferreri, y sin duda la del contundente Azcona. Pero con todo, brillan las actuaciones y los escenarios decadentes; los tipos sociales y la imagen de un país trabado, en el que las instituciones parecen estar a punto de colapsar.
Invictus (2009), Dir. Clint Eastwood. Uf, huir de esto como de la plaga.
Muertes históricas (1958; 1963), de Martín Luis Guzmán. Podrá hablar de esto o aquello, y presentar falsedades, hagiografías y lugares comunes; podrá hablar de la muerte y de las batallas, de los pueblos y los soldados; pero Guzmán es, cómo dudarlo, el referente de nuestra literatura: el mejor prosista de la revolución y su contrarreplica.
Bienvenido Mr. Marshall (1952), Dir. Luis G. Berlanga.
A la orilla del cielo (Auf Der Anderen Seite), Dir. Fatih Akin. El mejor döner kebap que he comido en mi vida tenía denominación de origen: era del centro de Bruselas, cerca del Grote Markt.
The Hurt Locker (2009), Dir. Kathryn Bigelow. No está nada mal la película de Bigelow, sobre todo si se consideran las influencias de su ex, el milleniano James Cameron.
My Blueberry Nights (2007), Dir. Wong Kar Wai. No lo dejen, no le den recursos: Wong Kar Wai se asmilia con facilidad al bodrio hollywoodense, y además le sonríe con una cinta light. Pues, por donde se mire, el primer trabajo del magister en los United es decepcionante, algo así como un promocional de marcas de cigarro, colmado de poses y clichés.