Viaje a Puebla, agosto-septiembre, 2011: mole, mucho mole, en el Hotel Colonial, y crema de espárragos y quesadillas de quesillo y champurrados de canela y tacos árabes y orientales y cemitas de bisteq y churros de cajeta y ensaladas toscanas y trozos de tasajo del mercado y... ¡El estómago en estado terminal! (Se dice, las vacas tienen tres estómagos y sólo comen pasto y otras cosas verdes; nosotros, en cambio, o sea mi mujer y yo, uno solo, que en estas circunstancias se ve obligado a trabajar a marchas forzadas y a recubrirse de Omeprazol y mil medicamentos más.)
Pero, vaya, el asunto no tiene que ver en exclusiva con la degustación, suerte de tour intestinal por los caminos del mal; pensemos que también en este viaje se imponen otras cuestiones, propias de nuestra labor habitual: esto es, de eso que llamamos, para efectos prácticos, la labor académica, la misma que supone 1) la prédica de las cualidades del noroeste literario, 2) los planteamientos respectivos al devenir profesional y 3) las presentaciones de libros donde lo importante es la imago, y más precisamente la imago de este país continental.
Y es que así sucede, sobre todo en Puebla: un estado en el que los colores se desprenden de las paredes y los perros vigilan o salvaguardan las labores de la catequización.
¡Venerables y figuras gigantes, chinas y vestidos lentejuelados!, hay que anotarlo: Puebla es una invención del barroco y del paisaje que se expande, que se hace a un lado y que vuelve a aparecer.
Me encanta esta ciudad y sus olores y sus sabores, máxime cuando existe la posibilidad de contemplar los ritmos desde el interior.
viernes, 2 de septiembre de 2011
Postal
Un perro acostado nos recibió a la distancia, diciendo que por fin habíamos llegado, que ya era tiempo de que pasáramos, antes de que comenzara el chubasco. El perro, lo juro, sugirió eso, o nos dio a entender eso, no sin antes pedirnos una limosna de caricia, principalmente en la cabeza y en su majestad el lomo.
miércoles, 31 de agosto de 2011
Conferencia sobre la literatura del noroeste en la UIA Puebla
Mañana imparto en la UIA Puebla la conferencia "El noroeste literario". El lugar: salón B-206. La hora: 11:00 horas.
El objetivo es hablar sobre algunas cuestiones relativas al desarrollo de la literatura de esta región, así como su vinculación con lo que se escribe actualmente en el resto del país.
El objetivo es hablar sobre algunas cuestiones relativas al desarrollo de la literatura de esta región, así como su vinculación con lo que se escribe actualmente en el resto del país.
lunes, 29 de agosto de 2011
Las actividades profesionales en el campo de la literatura y de la filosofía
Mañana participaré en el ciclo de charlas: "Las actividades profesionales en el campo de la literatura y la filosofía", en la Universidad Iberoamericana Puebla. Salón B 206, a las 15 horas.
(Amigos, ojala que se dejen ver.)
(Amigos, ojala que se dejen ver.)
Nota sobre La imago mexicana en la obra de José Lezama Lima
Presentarán un libro sobre José Lezama Lima y su relación con la cultura mexicana
PAULA CARRIZOSA
La Jornada de Oriente
El doctor en Letras por la Universidad de Salamanca, Javier Hernández Quezada, presentará en Puebla el libro La imago mexicana en la obra de José Lezama Lima, un estudio de la importancia del arte y los mitos de la cultura hispanoamericana que son parte esencial de la obra de este escritor cubano.
El texto es una coedición entre la Universidad Iberoamericana Puebla, el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) y la extinta Secretaría de Cultura, y será comentado el próximo miércoles 31 de agosto a las 19 horas en Profética por Noé Castillo Alarcón, José Sánchez Carbó y el autor.
Javier Hernández, premio nacional de ensayo joven “José Vasconcelos” 2003, analiza la “imago” –palabra griega que designa a la imagen–, que el escritor cubano retomó de la cultura mexicana a lo largo de su obra literaria.
El autor dedica uno de los capítulos a reflexionar sobre cómo José Lezama Lima comparó la “sensibilidad insular” y la “sensibilidad continental”, dos características de la tradición poética de América.
El libro también aborda la difusión que el autor cubano hizo sobre la literatura y la plástica mexicanas en las páginas de la revista Orígenes, ejercicio que según el autor obedeció a un “programa artístico de reconstrucción nacional” que tuvo su inicio en el ensayo “Coloquio con Juan Ramón Jiménez”.
Además, el libro contiene referencias sobre el viaje que Lezama Lima hizo a México en el año de 1949, que resultarían en las dos obras más importantes de este autor Paradiso y Oppiano Licario.
En el caso de la primera novela, el referente mexicano es negativo, ya que habla sobre una “desestabilización familiar”, mientras que en el segundo, el nexo con la cultura mexicana distingue “la creatividad individual”, un concepto definido por Lezama como un “espacio material–simbólico, en el que las cosas obedecen a una lógica distinta”.
Por último, el libro La imago mexicana en la obra de José Lezama Lima recoge los análisis que el autor cubano hizo con respecto a la cultura mexicana, que fueron contenidos en el libro La expresión americana, en el que abordó los temas del mundo prehispánico y su simbología, la época virreinal, el periodo de la independencia y el México pre y posrevolucionario.
Javier Hernández Quezada, autor de los libros No está en mis manos escribir sin vehemencia, una autobiografía y picaresca en las memorias de fray Servando, editado por Fondo Editorial Tierra Adentro en 2003, con el cual obtuvo el Premio Nacional de Ensayo Joven “José Vasconcelos” de ese año, y Lo mexicano en Paradiso, una coedición del Centro Cultural Tijuana y el Conaculta.
PAULA CARRIZOSA
La Jornada de Oriente
El doctor en Letras por la Universidad de Salamanca, Javier Hernández Quezada, presentará en Puebla el libro La imago mexicana en la obra de José Lezama Lima, un estudio de la importancia del arte y los mitos de la cultura hispanoamericana que son parte esencial de la obra de este escritor cubano.
El texto es una coedición entre la Universidad Iberoamericana Puebla, el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) y la extinta Secretaría de Cultura, y será comentado el próximo miércoles 31 de agosto a las 19 horas en Profética por Noé Castillo Alarcón, José Sánchez Carbó y el autor.
Javier Hernández, premio nacional de ensayo joven “José Vasconcelos” 2003, analiza la “imago” –palabra griega que designa a la imagen–, que el escritor cubano retomó de la cultura mexicana a lo largo de su obra literaria.
El autor dedica uno de los capítulos a reflexionar sobre cómo José Lezama Lima comparó la “sensibilidad insular” y la “sensibilidad continental”, dos características de la tradición poética de América.
El libro también aborda la difusión que el autor cubano hizo sobre la literatura y la plástica mexicanas en las páginas de la revista Orígenes, ejercicio que según el autor obedeció a un “programa artístico de reconstrucción nacional” que tuvo su inicio en el ensayo “Coloquio con Juan Ramón Jiménez”.
Además, el libro contiene referencias sobre el viaje que Lezama Lima hizo a México en el año de 1949, que resultarían en las dos obras más importantes de este autor Paradiso y Oppiano Licario.
En el caso de la primera novela, el referente mexicano es negativo, ya que habla sobre una “desestabilización familiar”, mientras que en el segundo, el nexo con la cultura mexicana distingue “la creatividad individual”, un concepto definido por Lezama como un “espacio material–simbólico, en el que las cosas obedecen a una lógica distinta”.
Por último, el libro La imago mexicana en la obra de José Lezama Lima recoge los análisis que el autor cubano hizo con respecto a la cultura mexicana, que fueron contenidos en el libro La expresión americana, en el que abordó los temas del mundo prehispánico y su simbología, la época virreinal, el periodo de la independencia y el México pre y posrevolucionario.
Javier Hernández Quezada, autor de los libros No está en mis manos escribir sin vehemencia, una autobiografía y picaresca en las memorias de fray Servando, editado por Fondo Editorial Tierra Adentro en 2003, con el cual obtuvo el Premio Nacional de Ensayo Joven “José Vasconcelos” de ese año, y Lo mexicano en Paradiso, una coedición del Centro Cultural Tijuana y el Conaculta.
domingo, 28 de agosto de 2011
Presentarán libro de Javier Hernández Quezada
Presentarán libro de Javier Hernández Quezada
En Profética, el próximo miércoles
Reportero: Joaquín Ríos Martínez/Síntesis
Profética, Casa de la Lectura y la Universidad Iberoamericana Puebla invitan a la presentación del libro: La imago mexicana en la obra de José Lezama Lima del escritor Javier Hernández Quezada, el próximo miércoles 31 de agosto.
La presentación –mencionó José Luis Escalera, director de Profética- contará con los comentarios de: Noé Castillo Alarcón, de José Sánchez Carbó, y la presencia del autor quien es doctor en letras y autor de los libros "No está en mis manos escribir sin vehemencia". Autobiografía y picaresca en las Memorias de fray Servando (México, Fondo Editorial Tierra Adentro, 2003), con el cual obtuvo el Premio Nacional de Ensayo Joven "José Vasconcelos" 2003.
Además de Lo mexicano en Paradiso (Tijuana, Centro Cultural Tijuana / Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 2007) y La imago mexicana en la obra de José Lezama Lima (Secretaría de Cultura de Puebla / Universidad Iberoamericana Puebla / Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 2011).
La cita es el miércoles 31 de agosto a las 19 horas en Profética (3 sur 701).
Domingo
28 de Agosto de 2011
Puebla
viernes, 26 de agosto de 2011
lunes, 25 de julio de 2011
Despertar...
Despertar: sentir que en tu boca anidan 10 kilos de fierro.
Despertar de repente: constatar que al abrir los ojos la realidad todavía estaba ahí.
Despertar por las noches: intuir que la oscuridad es una clara revelación.
Despertar a las cinco de la mañana: comprobar que el canto del gallo es anónimo y antediluviano.
Despertar en soledad: admitir que los sueños son sólo eso: sueños.
Despertar en compañía: comprobar que las virtudes y los defectos también se comparten.
Despertar de repente: constatar que al abrir los ojos la realidad todavía estaba ahí.
Despertar por las noches: intuir que la oscuridad es una clara revelación.
Despertar a las cinco de la mañana: comprobar que el canto del gallo es anónimo y antediluviano.
Despertar en soledad: admitir que los sueños son sólo eso: sueños.
Despertar en compañía: comprobar que las virtudes y los defectos también se comparten.
domingo, 24 de julio de 2011
Dormir...
Dormir: un acto contestario, las más de las veces.
Dormir con los ojos abiertos: fingir que el desvelo jamás existió.
Dormir con la boca abierta: plantear un monólogo interior carente de dirección.
Dormir la siesta: redimir la jornada laboral.
Dormir ocho horas: saber que te quedan 16 para trabajar.
Dormir intermitentemente: cerrar y abrir, cerrar y abrir, cerrar y abrir.
Dormir con los ojos abiertos: fingir que el desvelo jamás existió.
Dormir con la boca abierta: plantear un monólogo interior carente de dirección.
Dormir la siesta: redimir la jornada laboral.
Dormir ocho horas: saber que te quedan 16 para trabajar.
Dormir intermitentemente: cerrar y abrir, cerrar y abrir, cerrar y abrir.
"Ojos eran fugitivos" / Cine 153
127 Hours (2010), Dir. Danny Boyle. // Este filme de primeros auxilios es angustiante, y hermoso. // A lo largo de noventa y pico minutos, te mantiene atento a lo que sucede, que es esencial. // En su claustrofobia se observan remakes (Un condamné à mort s'est échappé, 1956, Dir. Robert Bresson) y viajes siderales. // También, monólogos profusos y anuncios al por mayor. (Un Gatorade es un Gatorade es un Gatorade...) // Boyle filma un roller coaester sin moverse: su filme es la quietud trascendental. // (Boyle tritura el cuerpo. Y la mente, y la paciencia... Y para colmo, todo esto lo hace a ras de suelo, utilizando navajas Made in China.) // El happy end... nunca tan necesario. //
http://www.youtube.com/watch?v=OlhLOWTnVoQ
http://www.youtube.com/watch?v=OlhLOWTnVoQ
"Balas de papel escritas" / Libros españoles e hispanoamericanos 24
Los enamoramientos (2011), de Javier Marías. De más está enunciar los méritos de Marías. Se trata de un grandísimo escritor, que jamás defrauda.
Magnífico, como siempre.
Magnífico, como siempre.
"Ojos eran fugitivos" / Cine 152
Benny's Video (1992), Dir. Michael Haneke. *El segundo filme del director austriaco-alemán no desmerece en ningún sentido: manifiesta la madurez de Haneke para encarar lo denegado.
Es evidente que hablamos de otra concepción cinematográfica, de otra clase de propuesta que lleva al límite las posibilidades del arte.
**Benny's Video exhibe la violencia sin exhibir, si cabe la paradoja. (La violencia del mundo.) (La violencia de los seres humanos.) Y esto con una economía de recursos que muestra lo necesario e incorpora al expectador, como nunca se había visto.
***No se trata, insistimos, de que se caiga en la recurrencia del efectismo visual, tan utilizado por muchos y del cual Haneke se burla; no, se trata más bien del efecto que el horror nos genera una vez que comprendemos que ese horror existe, que de él dependemos para vivir o si no para demostrar que los fenómenos violentos, en ocasiones, carecen de explicación.
Algo más que cine.
viernes, 15 de julio de 2011
"Ojos eran fugitivos" / Cine 152
Code Inconnu (2000), Michael Haneke. Code Inconnu es un filme tremendo, que no tremendista. Un cine que crispa los nervios e interpone un código desconocido que debemos descifrar.
En él el director sugiere, y el espectador ata cabos. Más: le da un sentido a la historia. (A las historias.)
(Se imaginan si Haneke hubiera sido mexicano... Mejor ni pensarlo, porque este director le pone los pelos de punta a cualquiera cuando agarra la cámara y atrapa la violencia del mundo con suma frialdad.)
http://www.youtube.com/watch?v=JGgX8phnrYU
En él el director sugiere, y el espectador ata cabos. Más: le da un sentido a la historia. (A las historias.)
(Se imaginan si Haneke hubiera sido mexicano... Mejor ni pensarlo, porque este director le pone los pelos de punta a cualquiera cuando agarra la cámara y atrapa la violencia del mundo con suma frialdad.)
http://www.youtube.com/watch?v=JGgX8phnrYU
jueves, 14 de julio de 2011
"Ojos eran fugitivos" / Cine 151
What Ever Happened to Baby Jane? (1962), Dir. Robert Aldrich. Considérese desde ya: el espectáculo más grande del mundo posibilitó la encerrona de dos "monstruas" sagradas que se dieron hasta con lo que ni se imaginan en un ejemplo de poca cortesía y civilidad. Si no, cómo leer las patadas de la diosa Davis a Su Majestad Crawford, y viceversa, al luchar como panteras enjauladas y demostrar las posibilidades de la compenetración...
Cine de culto (dicen), intensificado por la chismografía: What Ever Happpened to Baby Jane? es una escapada al infierno de la contigüidad, guiados por la mano del macabro más simpático de Hollywood: el outstanding Robert Aldrich, un director al que le gustaba tratar mal al espectador.
http://www.youtube.com/watch?v=TTtpDwrKaxo
http://www.youtube.com/watch?v=RtkTdOXDkog&feature=related
Cine de culto (dicen), intensificado por la chismografía: What Ever Happpened to Baby Jane? es una escapada al infierno de la contigüidad, guiados por la mano del macabro más simpático de Hollywood: el outstanding Robert Aldrich, un director al que le gustaba tratar mal al espectador.
http://www.youtube.com/watch?v=TTtpDwrKaxo
http://www.youtube.com/watch?v=RtkTdOXDkog&feature=related
"...materia esclarecida..." / Libros mexicanos 33
La muerte del filósofo (2004; 2008), de Vicente Herrasti. En esta novela, la enjundia discursiva se impone de principio a fin. Pulida a más no poder, hace del estilo un espectáculo mayor que vale por su precisión, por su holgura. En concreto, es como si la literatura mexicana se añejara y desatendiera la crisis del entorno, a fin de volcarse en el pasado y capturar un tono. Porque si hay algo que subvierte esta novela es la denominación de origen, o sea la dependencia de un espacio y su substrato: la cultura. Por eso hablo de que hay enjundia y mucha reticencia cuando, en ella, se abordan los destinos de los personajes: seres universales que son parte del tiempo y no de una realidad inmediata, reconocible y vivaz.
Clasicismo a la mexicana, con el sello del Crack: La muerte del filósofo no me parece que sea una gran novela, pero tampoco una gran banalidad. Dicho en pocas palabras, se me figura que es la exhibición de las cualidades de un contenido Herrasti que, seguramente, más adelante escribirá obras de mayor envergadura y presteza. Con todo, se nota que el trabajo sigue su curso, y que en estas cuestiones lo que menos importa es el timing.
miércoles, 13 de julio de 2011
"Ojos eran fugitivos" / Cine 150
The Manificent Ambersons (1942), Dir. Orson Welles. Sorprende la precocidad de Welles al hacer una película ¿tradicional? en la que las acrobacias técnicas se pusieron en un segundo plano y las atenciones se fijaron, totalmente, en los contenidos del relato. En un sentido cabal, es como si Welles hubiera querido demostrar de lo que era capaz en el momento justo de indagar en las profundidades de la conciencia humana, teniendo que evidenciar su mesura y buen tino. Aquí, nada de andar buscando impactar mediante el prodigio técnico ni, tampoco, mediante la proyección del vidente: para él, el objetivo fue claro y consistió en apegarse a las reglas del canon hollywoodense, a fin de crear un filme bien resuelto.
The Magnificent Ambersons no es una obra maestra, pero está cerca de ello. Sus pretensiones, en realidad, de lo que hablan es de las capacidades creativas de Welles. Muy disfrutable.
"...materia esclarecida..." / Libros mexicanos 32
La muerte tiene permiso (1955; 2010), de Edmundo Valadés. Para las letras mexicanas la presencia de don Edmundo Valadés resultó vivificante: no sólo dio pie a la legitimación de un género denegado (el cuento), sino también a la renovación de una literatura aquejada por los vicios —oh mala fortuna— del sedentarismo patriótico y el color local.
A veces se nos olvida, pero es un hecho que las aportaciones de este hombre discreto están más vivas que nunca, y baste leer su obra para descubrir, en tal respecto, que sintetiza los puntos de fuga de nuestra tradición. Literatura urbana, literatura rural, literatura fantástica... En la pluma de Valadés se abrevia el camino de los fragmentos, y se revelan los esfuerzos de un creador honesto que se pone al servicio de los demás al diseccionar el alma.
No leer a Valadés, o no releerlo, en este momento, equivale a dejar de lado la fuente de una gran literatura; de una gran literatura, agréguese, que no pretende engatusar por la vía barata del engaño o del relumbrón editorial, como sucede.
A veces se nos olvida, pero es un hecho que las aportaciones de este hombre discreto están más vivas que nunca, y baste leer su obra para descubrir, en tal respecto, que sintetiza los puntos de fuga de nuestra tradición. Literatura urbana, literatura rural, literatura fantástica... En la pluma de Valadés se abrevia el camino de los fragmentos, y se revelan los esfuerzos de un creador honesto que se pone al servicio de los demás al diseccionar el alma.
No leer a Valadés, o no releerlo, en este momento, equivale a dejar de lado la fuente de una gran literatura; de una gran literatura, agréguese, que no pretende engatusar por la vía barata del engaño o del relumbrón editorial, como sucede.
El trabajo
Más dormido que despierto, la seguí por el desfiladero. De vez en vez sentía que me iba a caer, pues los ojos se me cerraban.
No me dirigía ninguna palabra, ni yo tampoco. El silencio desaparecía cuando las olas, raudas, golpeaban contra las rocas y las gaviotas empezaban a graznar.
—Allá están —señaló de repente, sin decir nada más.
Caminamos varios minutos y el sonido de las olas desapareció, o por lo menos se convirtió en algo intermitente.
Al llegar, me mantuve callado y dijo, mirándome a los ojos:
—Así están desde ayer, y nadie se ha dado cuenta de lo que hicieron... A veces pienso que prefieren no batallar, y por eso evitan el viaje, dejándonos el problema... He contado cinco, pero puede que hayan más.
Bajé el rostro, como hago en estos casos, y no supe si teníamos que movernos o quedarnos así, frente a los cuerpos, frente a lo que quedaba de ellos.
Ella continuó, con el mismo tono:
—¿Sabes qué es lo peor, o por lo menos lo que más me fastidia? El que lo van ha seguir haciendo, y que siempre habrá gente como nosotros, obligados —esa es la palabra— a realizar el trabajo.
No me dirigía ninguna palabra, ni yo tampoco. El silencio desaparecía cuando las olas, raudas, golpeaban contra las rocas y las gaviotas empezaban a graznar.
—Allá están —señaló de repente, sin decir nada más.
Caminamos varios minutos y el sonido de las olas desapareció, o por lo menos se convirtió en algo intermitente.
Al llegar, me mantuve callado y dijo, mirándome a los ojos:
—Así están desde ayer, y nadie se ha dado cuenta de lo que hicieron... A veces pienso que prefieren no batallar, y por eso evitan el viaje, dejándonos el problema... He contado cinco, pero puede que hayan más.
Bajé el rostro, como hago en estos casos, y no supe si teníamos que movernos o quedarnos así, frente a los cuerpos, frente a lo que quedaba de ellos.
Ella continuó, con el mismo tono:
—¿Sabes qué es lo peor, o por lo menos lo que más me fastidia? El que lo van ha seguir haciendo, y que siempre habrá gente como nosotros, obligados —esa es la palabra— a realizar el trabajo.
martes, 12 de julio de 2011
Old fashion
—Mete a los animales, ¡que los metas!
Había poca luz y las estrellas, a penas, se notaban.
El coche llegó sin hacer ruido, con los faros encendidos. Era un carro viejo, que había comprado de remate. La primera vez que lo vi, recuerdo, lo quise manejar.
John no nos saludó, simplemente nos preguntó por el whisky.
—¿Se lo entregaron a William, como quedamos, o qué le hicieron?
En el tono de su voz descubrí que había algún problema.
—Como nos dijiste, lo entregamos todo. Únicamente nos quedamos con lo del consumo local.
—¡No me salgas con eso, George...!
Tuve que hablar, lo que nunca hacía:
—Disculpe, John, pero el pedido se lo entregamos a William, y no sabemos qué sucedió después. De hecho, tenemos las cajas vacías, están atrás...
Al instante, aparecieron cuatro coches, y los perros comenzaron a ladrar. John, desesperado, se metió al suyo, no sin antes gritarle al conductor.
Por mi parte, corrí hacia la casa y fui hacia donde estaban los perros, los cuales seguían ladrando. Incluso, uno de ellos se me echó encima y me quiso morder, por lo que tuve que clavarle mi navaja en el cuello.
Afuera, como en otras ocasiones, se escuchaba el sonido de las ametralladoras. Y más coches que llegaban. Intuí que el asunto del whisky había concluido.
Había poca luz y las estrellas, a penas, se notaban.
El coche llegó sin hacer ruido, con los faros encendidos. Era un carro viejo, que había comprado de remate. La primera vez que lo vi, recuerdo, lo quise manejar.
John no nos saludó, simplemente nos preguntó por el whisky.
—¿Se lo entregaron a William, como quedamos, o qué le hicieron?
En el tono de su voz descubrí que había algún problema.
—Como nos dijiste, lo entregamos todo. Únicamente nos quedamos con lo del consumo local.
—¡No me salgas con eso, George...!
Tuve que hablar, lo que nunca hacía:
—Disculpe, John, pero el pedido se lo entregamos a William, y no sabemos qué sucedió después. De hecho, tenemos las cajas vacías, están atrás...
Al instante, aparecieron cuatro coches, y los perros comenzaron a ladrar. John, desesperado, se metió al suyo, no sin antes gritarle al conductor.
Por mi parte, corrí hacia la casa y fui hacia donde estaban los perros, los cuales seguían ladrando. Incluso, uno de ellos se me echó encima y me quiso morder, por lo que tuve que clavarle mi navaja en el cuello.
Afuera, como en otras ocasiones, se escuchaba el sonido de las ametralladoras. Y más coches que llegaban. Intuí que el asunto del whisky había concluido.
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