
Me gusta el planteamiento bastardo de Escalante, su venganza silenciosa cuando asesina la tradición paternalista del cine nacional, tan dada a expiar las culpas de los desamparados.
Como un Buñel deshinibido y sin coqueteos suprarreales, este director concibe una venganza transcultural a fin de entender que el caos también se debe democratizar.
http://www.youtube.com/watch?v=9pcRnJ-Gknw
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