
El mercado global, sin embargo, no distingue estas sutilizas, por lo que L'arnacoeur se deja ver como un producto maquilado, sin sexualidad, destinado a ser consumido con prontitud por ese espejismo que es el gran público, ente concreto que postula una necesidad: asimilar lo mismo, integrar el elemento McDonald en una suerte de búsqueda del cartón.
Malito el filme, a pesar de su factura —técnica— impecable.
http://www.youtube.com/watch?v=XfthtQu2ylQ
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